Información de Santa Muerte
Santa Muerte es una variedad feminizada de Blimburn Seeds que une una sativa mexicana con la histórica Original Haze. Su genotipo ronda el 80 % sativa y 20 % índica, y su perfil aromático mezcla incienso especiado, hachís y un fondo de limón ácido. Con un THC de entre el 18 y el 20 %, ofrece un efecto cerebral, alegre y comunicativo.
Una sativa con nombre de leyenda
El nombre rinde homenaje a la Santa Muerte, una figura de la devoción popular mexicana a la que también se conoce como la Flaca o la Flaquita. Blimburn nació en Barcelona y durante sus primeros años trabajó sobre todo para los países de habla hispana. En ese recorrido, esta variedad se convirtió en una de sus genéticas más populares en Centroamérica y Sudamérica, junto a la conocida Mamba Negra.
Un cultivador que la sembró en exterior en Andalucía, a pleno sol y con pocas lluvias, despuntó cada planta dos veces y montó una malla SCROG. En la octava semana el dosel ya estaba cubierto de colas gruesas y pegajosas, y tras tres semanas de curado el sabor evolucionó hacia un hachís con notas de incienso y un golpe cítrico.
Genética y estructura de la planta
Santa Muerte procede del cruce Mexicana x Original Haze, dos linajes de hoja estrecha muy ligados a la historia de las sativas. El resultado es una variedad con predominio sativa del 80 %, que hereda el porte alto, la energía en el crecimiento y el carácter aromático de sus parentales.
Su estructura es la de una sativa clásica, con un tallo principal robusto que sostiene ramas satélite largas y flexibles. Presenta una amplia distancia internodal y puede llegar a triplicar su tamaño durante la floración, lo que favorece la circulación de aire entre las ramas.
Los cogollos se alargan en forma de punta de lanza y se cubren de una capa densa de tricomas que les da un brillo cristalino. Esa producción de resina convierte a Santa Muerte en una buena candidata para la elaboración de extracciones y concentrados.
Mexicana
Las sativas mexicanas de estados como Guerrero, Oaxaca, Jalisco o Michoacán abastecieron buena parte del cannabis consumido en Estados Unidos entre finales de los años sesenta y principios de los ochenta. Se caracterizan por la hoja estrecha, los entrenudos largos y un efecto despejado, con aromas que a menudo recuerdan a la madera de sándalo y al pino.
Los Waldos, el grupo de amigos californianos al que se atribuye el origen del término 420, recordaban que en los años setenta lo que fumaban no se distinguía por marcas, sino por su procedencia: Guerrero, Oaxaca o Jalisco.
Original Haze
La Original Haze surgió en Santa Cruz, California, entre finales de los sesenta y principios de los setenta, de la mano de los llamados Haze Brothers. Según la tradición, combinaron sativas de México, Colombia y, según algunos relatos, del sur de la India, con un macho tailandés. Era una genética poco estable, y Nevil Schoenmakers dedicó buena parte de los años 1985 a 1988 a seleccionarla en Holanda hasta fijar sus mejores rasgos.
La historia de la Haze se ha transmitido casi como una leyenda oral, hasta el punto de que hay quien duda de que los Haze Brothers existieran de verdad. Se cuenta además que aquellas semillas originales podían necesitar entre 20 y 24 semanas de floración.
Cultivo de Santa Muerte
En interior, Santa Muerte necesita entre 10 y 12 semanas de floración, aunque algunas referencias hablan de 70 a 75 días. Su producción se sitúa en torno a los 500-600 g/m², y la altura suele moverse entre 1,20 y 1,80 metros si se controla bien el estiramiento.
Por su fuerte estiramiento conviene pasarla pronto a floración y disponer de un espacio con buena altura. Los despuntes repetidos durante el crecimiento y una malla SCROG ayudan a formar un dosel ancho y uniforme, con colas más grandes en las ramas bajas.
En exterior puede alcanzar entre 2 y 3 metros y rendir de 550 a 700 g por planta, con algunas referencias que llegan a los 750 g. En el hemisferio norte la cosecha llega entre mediados de octubre y noviembre, según las distintas fuentes, y en el hemisferio sur hacia mediados de abril.
Se desarrolla mejor en climas cálidos y secos, con temperaturas de entre 20 y 30 °C y mucha luz, como los del sur de Europa. Es una planta vigorosa y resistente a muchas plagas, pero exigente con los nutrientes durante el crecimiento, y conviene evitar los entornos fríos y lluviosos.
Su dificultad es media, y resulta más indicada para cultivadores con algo de experiencia que sepan manejar una sativa grande. El olor en floración es medio-alto, por lo que en interior se recomienda un filtro de carbón.
Sabor y efecto
El perfil terpénico de Santa Muerte combina cariofileno, linalol, mirceno, p-cimeno y terpinoleno. En nariz aparecen el incienso especiado y el sándalo, con un fondo de limón ácido y pino que recuerda a las Haze clásicas.
En boca domina un sabor a hachís y hierbas, con un humo suave que gana profundidad tras un buen curado. Las notas especiadas y cítricas se mantienen hasta el final y dan al conjunto un carácter muy reconocible.
El efecto llega a la cabeza con una sensación eufórica y creativa, acompañada de energía y buena concentración. La parte índica aporta una ligera relajación física que equilibra la subida sin restar claridad.
Es una variedad que invita a la conversación y al buen humor, pensada para el uso diurno y los momentos sociales. Quien busque una sativa de tradición Haze con un efecto alegre y activo encontrará aquí una opción sólida.