Información de Northern Lights #5 x Haze
Northern Lights #5 x Haze feminizada es una de las variedades históricas de Sensi Seeds, un híbrido de dominancia sativa que une la resina de Northern Lights #5 con la energía de la Haze. Su aroma es terroso y especiado, con matices de pino y cítricos, y su THC ronda el 20 % con un contenido bajo de CBD. El efecto arranca eufórico y sociable y, con el tiempo, deriva hacia una calma corporal más profunda.
Historia de Northern Lights #5 x Haze
Para entender esta variedad hay que volver al Ámsterdam de los años ochenta, cuando Nevil Schoenmakers dirigía The Seed Bank, el primer banco de semillas de los Países Bajos. Allí trabajaba con genéticas recién llegadas de la costa oeste de Estados Unidos, entre ellas la Haze y la Northern Lights, y de esa colección nació el híbrido F1 por el que más se le recuerda. A principios de los noventa, su catálogo pasó a manos de Ben Dronkers, fundador de Sensi Seeds, que desde entonces mantiene viva esta genética.
En aquella época la mayoría de cultivadores buscaba índicas bajas y rápidas, y el colocón característico de la Haze corría el riesgo de quedar olvidado. La NL#5 x Haze demostró que se podía combinar la chispa de una sativa con la producción de una índica a cambio de unas pocas semanas más de floración. El reconocimiento llegó en 1993 con el primer premio de la High Times Cannabis Cup, y en 2002 sumó un tercer puesto en la Bio Cup de la High Life Hemp Fair.
Genética: una sativa con el peso de una índica
La variedad presenta un ratio de 70 % sativa y 30 % índica, y cada parental deja una huella clara en la planta. La herencia sativa se aprecia en su porte alto, sus ramas largas y una distancia internodal amplia. La parte índica aparece en la densidad de las flores y en la generosidad de la cosecha.
Durante la floración los cogollos rellenan con rapidez los huecos entre nudos y forman colas largas y gruesas. No es raro que el cogollo central alcance un tamaño comparable al antebrazo del cultivador, incluso en interior. Además, la versión feminizada da plantas uniformes y muy fáciles de clonar.
Northern Lights #5
El origen de la Northern Lights está envuelto en leyenda, según la tradición, empezó en una isla cercana a Seattle a partir de genética índica de Afganistán, apreciada por su resina, su floración rápida y su resistencia. Las plántulas se numeraron y la número 5 resultó ser la mejor selección. Llegó a Holanda en 1985 y en 1990 ganó la High Times Cannabis Cup.
Cuenta la historia que todo empezó con once plántulas índicas, cada una identificada con un número. Cuando florecieron, la quinta destacó sobre las demás, y así nació el nombre de Northern Lights #5, uno de los parentales más utilizados en la historia del cultivo.
Haze
La Haze es una sativa de origen californiano que, según se cuenta, se formó a partir de variedades tradicionales de Tailandia, México y Colombia. A principios de los años setenta la cultivaban en Santa Cruz los llamados Haze Brothers, aprovechando un clima que permitía alargar la temporada exterior. Su efecto eléctrico y duradero la convirtió en la base de muchas variedades posteriores, aunque su floración era muy lenta.
Las Haze originales eran tan lentas que una de ellas recibió el apodo de New Year's Haze, porque en exterior no terminaba de madurar hasta la llegada del año nuevo. Acortar ese ciclo sin perder el efecto fue precisamente el reto que resolvió el cruce con la Northern Lights #5.
Cultivo de la Northern Lights #5 x Haze feminizada
En interior la floración dura entre 65 y 75 días, unas diez semanas, y las plantas alcanzan de media entre 120 y 170 cm de altura. Su estiramiento al pasar a floración es notable, así que conviene acortar el crecimiento o pasarlas a 12/12 con muy poco periodo vegetativo, lo que compensa esas semanas extra. La producción en interior ronda los 450 g/m².
En exterior es una variedad para climas cálidos y soleados, con veranos largos como los del Mediterráneo. En buenas condiciones puede alcanzar entre 2,5 y 3 metros de altura y producir alrededor de 800 g por planta. La cosecha llega en otoño, y su largo ciclo agradece las zonas donde el buen tiempo se prolonga.
Su dificultad es media, no es una planta delicada, pero exige controlar la altura y el espacio disponible. Responde bien a técnicas como SCROG, SOG, lollipopping y supercropping, que ayudan a repartir la luz entre sus ramas largas. Por su vigor y la facilidad con que enraízan sus esquejes, también es una buena candidata para mantener como planta madre.
Sabor, aroma y efecto
Durante el cultivo la planta desprende un aroma especiado y cítrico que se intensifica hacia la cosecha y se hace muy evidente tras el curado. El fondo es terroso, con notas de pino, y el olor resulta potente. En boca aparecen cítricos, pino, tierra y un punto dulce, junto al carácter inconfundible de la Haze.
En su perfil terpénico destacan el mirceno, el pineno y el limoneno, que encajan con esos matices herbales, resinosos y cítricos. Con un THC en torno al 20 % y un CBD bajo, el efecto tiene presencia desde las primeras caladas.
La subida se nota primero en la cabeza, es alegre, creativa y sociable, invita a conversar y conserva un punto psicodélico heredado de la Haze. Más tarde aparece la herencia índica, con una relajación corporal profunda que calma sin apagar el buen ánimo. Por ese perfil suele asociarse a momentos de día y en compañía.