¿Cómo microdosificar la psilocibina?

Tras nuestro artículo introductorio sobre la psilocibina y sus efectos, hoy queremos presentaros una breve pero completa guía para poder microdosificar vuestras setas mágicas preferidas. En esta ocasión hemos contactado con Ana, una psicóloga clínica especializada en psicofarmacología e inmunología que nos ha preparado este estupendo artículo sobre la microdosificación de psilocibina para el tratamiento de diversas enfermedades.

¡Os dejamos con su interesante texto!

El uso de microdosis de psilocibina se extiende

El uso de microdosis de psilocibina se extiende

Guía para microdosificar la psilocibina

Contenido:

¿Qué contienen los hongos alucinógenos?

Los hongos con propiedades alucinógenas contienen de manera natural dos alcaloides psicoactivos: la psilocibina (4-fosforiloxi-N,N-dimetiltriptamina) y la psilocina (4-hidroxi-N,N- dimetiltriptamina). Estos compuestos químicos están presentes en diversas especies de hongos, como en los del género Psilocybe, Panaeolus y Copelandia, y también lo están en las “trufas mágicas”, que son masas compactas de micelio.

Al ingerir los hongos, la psilocibina es metabolizada y se transforma en psilocina, que es la sustancia responsable de los efectos psicoactivos que induce la ingesta de este tipo de hongos. En los hongos también se encuentran otros compuestos como la baeocistina o la norbaeocistina. Dichos compuestos se cree que modulan la acción general del hongo, ya que no parecen tener acción psicoactiva en sí mismos. Posiblemente sean los responsables de que cada variedad de hongos tenga un perfil distintivo de efectos aún conteniendo dosis equivalentes de psilocibina y psilocina (1).

Psilocibina: ¿Qué es y cuáles son sus efectos?


¿Qué es la microdosificación?

El fenómeno de la microdosificación, es decir, la ingestión regular de cantidades muy pequeñas de sustancias psiquedélicas como LSD o de hongos que contengan psilocibina, ha experimentado una rápida explosión de popularidad en los últimos años desde que se publicara en 2011 la “Guía del explorador psicodélico”, de James Fadiman. Microdosificar no es tomar una dosis baja de un psiquedélico, donde se experimentarían los efectos psicoactivos de la sustancia de manera moderada. Por el contrario, en una microdosificación correcta se busca ingerir cantidades sub-psicoactivas o sub-perceptivas, donde los efectos serán muy sutiles o estarán por debajo del nivel perceptual, de manera que no se experimente ninguno de los cambios visuales o perceptuales típicos de un psiquedélico.

Así, una microdosis está entre 1/10 y 1/20 de una dosis alucinógena. La microdosificación se realiza integrándola como una rutina en la vida cotidiana, varias veces a la semana, obteniendo los posibles beneficios físicos y psicológicos de la sustancia sin experimentar un estado de conciencia no ordinario. De un testimonio de un microdoser, sería algo así: “Me siento productivo, capaz de concentrarme en lo que elijo, disfruto de las relaciones, tengo buena energía, y no recuerdo que tomé nada” (2).

¿Para qué se utilizan las microdosis de psilocibina?

La investigación sobre microdosificación está en sus inicios. De hecho, hasta la fecha todavía no existen estudios científicos rigurosos, aleatorizados y controlados con placebo. La información con la que se cuenta procede de encuestas y análisis de autoinformes de miles de microdosers en todo el mundo. Algunos foros online sobre microdosificación cuentan con más de 40.000 subscriptores. Estos informes de usuarios indican que las microdosis de hongos pudieran servir para aumentar la creatividad, reducir las migrañas y las cefaleas en racimo, aliviar la depresión leve, la ansiedad y el dolor, y mejorar la capacidad de atención.

Una reciente investigación no controlada experimentalmente empleando microdosis de “trufas mágicas”, sugiere que esta práctica puede mejorar la flexibilidad cognitiva y la capacidad para resolver problemas. Según los autores del estudio, las microdosis de psilocibina podrían investigarse en un futuro para ayudar a personas que sufren de patrones rígidos de pensamiento o comportamiento, como aquellas con depresión o con Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC).

¿Microdosis de psilocibina para tratar la depresión?

¿Microdosis de psilocibina para tratar la depresión?

Un análisis exploratorio reciente ha vinculado las microdosis de hongos con mejoras en el estado de ánimo, y con una disminución de la emocionalidad negativa y de actitudes disfuncionales (ansiedad, rumiación, estados depresivos). También se menciona en dicho análisis una mejora en la atención y la capacidad de concentrarse, mejoras en las relaciones interpersonales y en la ansiedad social, y un aumento de la autoconsciencia y de la capacidad de realizar prácticas de meditación.

Sin embargo, las experiencias de los usuarios pudieran confundirse con el efecto placebo, porque los sujetos saben que han recibido una sustancia y tienen la expectativa, o al menos la esperanza, de que funcionará. Además, no todos los usuarios de microdosis parecen obtener los mismos beneficios; algunos informan de un aumento de la irritabilidad, ansiedad, confusión, peor memoria, y fatiga.

En animales, existe un estudio reciente que es el primero en demostrar que las microdosis producen efectos beneficiosos sobre el estado de ánimo y la ansiedad en ratas con estrés post traumático inducido experimentalmente. En este estudio se emplearon microdosis de dimetiltriptamina (DMT), un compuesto con propiedades alucinógenas de la familia de las triptaminas presente en la bebida amazónica ayahuasca, cuya molécula tiene una estructura muy similar a la de la psilocibina. Las limitaciones residen en si estas conclusiones en animales son extrapolables a los seres humanos.

La actual investigación científica en psicoterapia psiquedélica sí ha mostrado el potencial terapéutico de dosis completas de psilocibina para aliviar la depresión resistente al tratamiento, el TOC, la adicción al alcohol y al tabaco, y la ansiedad al enfrentar la muerte en enfermos terminales. Futuros estudios han de determinar si la microdosificación con psilocibina puede ofrecer los mismos beneficios de un viaje completo con esta sustancia, y cuáles serían los protocolos y microdosis más adecuados.

Cómo preparar y tomar microdosis de hongos

Es importante tener en cuenta que los hongos frescos y secos contienen los principios activos en diferentes cantidades. La psilocina es una molécula altamente inestable que, al contacto con el oxígeno del aire o con la luz, se degrada. Por ello, los hongos frescos tienen más potencia ya que contienen a la vez psilocibina y psilocina, mientras que los mismos hongos cuando se secan son menos potentes al haberse degradado en ellos la psilocina.

Hongos Psilocibe frescos

Hongos Psilocibe frescos

Los principios activos también están presentes en distintas cantidades dependiendo de las variedades de hongos, de cómo han sido cultivados y secados, del tamaño, e incluso las distintas partes del hongo (el tallo, el sombrero) contienen también diferentes cantidades de alcaloides. Por ello, se recomienda secar los hongos y molerlos en polvo. Al moler los hongos juntos, se equilibra la variación en el contenido de alcaloides entre los sombreros y los tallos, y entre los distintos tamaños de los hongos.

Una microdosis de hongos de la variedad más común Psilocibe cubensis estaría entre 0.1-0.5 gramos de hongo seco. Si se van a realizar microdosis con trufas de psilocibina, se debe tener en cuenta que las trufas secas a menudo contienen menos psilocibina que los hongos secos. Se puede emplear entre 0.5 y 1 gramo de trufas secas en polvo por microdosis. Se desaconseja cambiar de variedades de hongos durante el protocolo de microdosis, ya que dificultaría la calibración de las dosis, al estar ingiriendo cantidades variables de sustancia psicoactiva con cada variedad diferente de hongos. Es mejor escoger una variedad al principio, y mantener el protocolo con la misma variedad hasta su finalización.

Se puede comenzar pesando en una báscula de precisión alrededor de 0.1 g de polvo como una microdosis de inicio. A continuación, se puede ir ajustando la cantidad en función de los efectos después de la primera toma. Microdosificar todos los días no es recomendable. Los psiquedélicos clásicos como la psilocibina producen tolerancia, por lo que es posible notar menos efectos pasados unos días. Por este motivo James Fadiman, el autor de la “Guía del Explorador Psicodélico”, sugiere dejar un par de días entre cada microdosis.

Así, se tomaría la microdosis el día 1, no se tomaría los días 2 y 3, y se tomaría de nuevo el día 4. Se continúa este proceso durante varias semanas, tomando notas en un diario todos los días, incluyendo los días entre las tomas, registrando los efectos en el momento y a corto plazo, y los cambios a largo plazo en el estado de ánimo, en la energía general, y en el comportamiento.

Idealmente, se puede comenzar en días no laborables, para poder observar los efectos y ajustar las dosis sin necesidad de demasiada interacción social. El protocolo de microdosificación se ha de poder incorporar a la rutina habitual, lo que quiere decir que sabremos que estamos dosificando de más si se perciben efectos psicoactivos. Además, las cantidades de las microdosis podrán ser mayores o menores dependiendo de la neurofisiología de cada individuo, y una parte importante del proceso es encontrar la dosis correcta que se ajuste a cada caso. Este proceso puede conllevar varios intentos, por lo que es mejor comenzar poco a poco hasta encontrar nuestra microdosificación de psilocibina ideal.

Una vez cosechadas y secas, las setas pueden dosificarse fácilmente

Una vez cosechadas y secas, las setas pueden dosificarse fácilmente

¿Son seguras las microdosis de psilocibina?

Según una amplia variedad de estudios toxicológicos y clínicos, la psilocibina tiene una toxicidad muy baja. Los alucinógenos clásicos como la psilocibina interactúan principalmente con el receptor de serotonina 5-HT2A, que es el responsable de los efectos psiquedélicos. Dado que la administración crónica de psiquedélicos reduce el número de receptores 5-HT2A, lo que conduce a una rápida tolerancia de corta duración, el riesgo de adicción a los alucinógenos, incluida la psilocibina, es muy bajo. Además, la psilocibina no afecta directamente la vía dopaminérgica mesolímbica, y por lo tanto no activa el sistema de recompensa.

Otro motivo por el que no se debe microdosificar a diario es que existe un hipotético riesgo, sobre el que aún no se han recopilado suficientes datos, de problemas en las válvulas cardíacas cuando se toman psiquedélicos con frecuencia. Los psiquedélicos clásicos también interactúan con otros receptores como el 5-HT2B, que están también presentes en el corazón. Aunque la psilocibina posee un potencial de unión a este receptor muy bajo (Ki = 4,6 nM), aún no se cuentan con suficientes datos como para descartar totalmente este hipotético efecto adverso y, como medida de precaución, y aunque se desconoce cómo se traduce este riesgo cuando se trata de microdosificación, es mejor evitar la microdosificación con demasiada frecuencia, o por más de unos pocos meses al año.

Las microdosis de psilocibina o de otras drogas que modifiquen el estado de conciencia ordinario pueden entrañar riesgos para las personas que padecen enfermedades psiquiátricas como el trastorno bipolar o la esquizofrenia.

Para consultar las posibles interacciones de las microdosis con medicamentos, se puede consultar la página web de James Fadiman.

 

Ana Elda Maqueda
Psicóloga clínica especializada en psicofarmacología e inmunología

 

Referencias consultadas:

José Carlos Bouso Saiz, varios autores. Psilocibes. Editorial: Ultrarradio / ICEERS
James Fadiman & Sophia Korb (2019). Might Microdosing Psychedelics Be Safe and Beneficial? An Initial Exploration. Journal of Psychoactive Drugs, DOI: 10.1080/02791072.2019.1593561

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