¿La revolución que se quedó a medias? Hace unos años no había foro cannábico que se preciara sin un hilo sobre liofilizar marihuana. Cogollos secos en 24 horas, terpenos intactos, adiós al moho… ¡Parecía que el tendedero y los botes de curado tenían los días contados! Y sin embargo, hoy casi nadie habla de liofilizar flores, mientras que la liofilización se ha quedado como la reina indiscutible del hachís Ice o Lator. ¿Qué ha pasado por el camino? ¿Es cierto que a los cogollos liofilizados “les falta algo”? ¿Qué es liofilizar? La liofilización (en inglés, freeze drying) es una técnica de deshidratación que elimina el agua sin pasar por el estado líquido. Primero se congela la flor y después, dentro de una cámara de vacío, el hielo se transforma directamente en vapor, es lo que se conoce como sublimación. El resultado es cogollo seco que conserva su forma, su color y buena parte de sus compuestos volátiles. El proceso se divide en tres fases: congelación, secado primario (la sublimación del hielo) y secado secundario o desorción, en la que se retira el agua residual ligada a los tejidos. El vapor que se libera acaba atrapado en un condensador. Flores de marihuana en un liofilizador