Después de la cosecha, la mayoría de los cultivadores de cannabis se concentran en el secado y el curado tradicional en frascos. Sin embargo, existe un método menos conocido pero muy eficaz para obtener un humo más puro y suave: el curado en agua, o water curing. Este proceso de afinado consiste en sumergir los cogollos ya manicurados en agua limpia durante varios días, cambiando el agua diariamente. De este modo se eliminan gran parte de las impurezas solubles (clorofila, azúcares, sales minerales, residuos de nutrientes) responsables de una combustión áspera. El resultado: una hierba más suave al fumar, menos irritante para la garganta y los pulmones, que conserva todos sus cannabinoides.