Historia de las extracciones de cannabis por D. Gold

Os presentamos en esta ocasión un artículo escrito por D. Gold y publicado en el prestigioso blog de Skunk Pharm Research, una de las mejores fuentes de conocimiento en lo que se refiere a extracciones de cannabis. Queremos agradecer especialmente a Gray Wolf por autorizarnos a publicar las traducciones de este fantástico texto.

La tintura de cannabis, un antiguo medicamento

“Graywolf me pidió que escribiese un artículo describiendo la evolución de la tecnología en las extracciones de cannabis tal y como yo la presencié. Tengo una larga relación con la técnica; escribí Cannabis Alchemy en 1971, un libro basado en mis trabajos durante el final de los años 60 en San Francisco.

El San Francisco de los 60 era un lugar de libertad y amor

El San Francisco de los 60 era un lugar de libertad y amor

Las extracciones de cannabis se han realizado desde hace al menos un siglo, bastante antes de los años 60. La tintura de cannabis era uno de los medicamentos que cualquier doctor de la vieja escuela llevaba consigo en el maletín camino de visitar a sus pacientes en su carromato. Se utilizaba para tratar tantas dolencias y síntomas tal y como se utiliza hoy en día la marihuana terapéutica. Aunque nadie (al menos, que yo supiera) lo había probado, mucha gente en el Haight conocía la tintura de cannabis. Incluso podía verse a menudo una camiseta con un antiguo bote de medicina a base de tintura de cannabis estampado.

Podría decirse que me metí en esto de la alquimia cannábica por accidente. Tuve la oportunidad de comprar el laboratorio de un chico de Topanga Canyon quien trataba de encontrar lo que él llamaba ??la piedra filosofal?. Sólo me pidió 300$ (una cantidad baja incluso para la época). Incluía un Welch Duo-Seal, un Variac, un muy buen evaporador rotatorio y una buena gama de accesorios de cristal para el filtrado. No sabía que iba a hacer con él, pero sabía que debía tenerlo y que era seguro que acabaría por hacer algo con ese material.

Lo metí en una caja y lo envié a mi casa en San Francisco en un Greyhound, y pronto se encontraba en mi apartamento en Haight-Ashbury. Pero no tenía nada con lo que jugar con ese laboratorio. Un amigo que era, digamos, un ??asociado? de los Grateful Dead iba a ayudarme a conseguir unas cuantas substancias para empezar a darle buen uso, pero tardaría un poco. En esa época a nadie se le había ocurrido hacer nada con el cannabis salvo fumarlo, hacer infusiones con los tallos y ocasionalmente ingerirlo.

Miembros del grupo The Grateful Dead

Miembros del grupo The Grateful Dead, una banda legendaria de esa época

La comunidad de San Francisco acababa de aprender la diferencia entre las hojas y las flores. Esto sucedió cuando los granjeros mexicanos descubrieron que los cogollos bien tratados y sin prensar les podían suponer 250$ por onza, en un momento en que un kilo de marihuana prensada mexicana se vendía en Haight Street por unos 80$, sin importar su calidad.

Primeros experimentos con hierba y hachís

Así que cuando me muero de ganas por utilizar mi equipo resulta que tengo un kilo de hierba mexicana prensada en forma de ladrillo de bastante buena calidad en algún lugar del armario, y una licorería abajo en el cruce entre Haight y Cole. Sé que la tintura se hace sencillamente sumergiendo la hierba en alcohol hasta que los tricomas se disuelvan en él. A continuación se filtra la hierba de la mezcla y el alcohol (que contiene los tricomas) y es enfrascado como medicamento.

Me encantaba el evaporador rotatorio, que ya había visto siendo utilizado por amigos que hacían otras substancias exóticas, y me preguntaba qué sucedería si procesaba tintura de cannabis con él. Pronto lo descubrí, y probablemente había un rastro de humo mientras corría hasta la tienda, compraba algo de Smirnoff 101 y volvía al apartamento. El kilo no tardó en estar sumergido en un gran matraz lleno de vodka.

Resultó obvio lo que sucedía a medida que observaba el alcohol volverse de color verde. Lo dejé reposar un rato, viendo como el alcohol se volvía más y más oscuro a medida que los tricomas se disolvían en él. Lo filtré y procesé la mezcla con el evaporador rotatorio, consiguiendo así un aceite viscoso de color verde oscuro.

Pero no tenía ni idea de qué hacer con él. Cogollos y hachís eran lo único que se fumaba en aquellos tiempos, y mucha de la tecnología que conocemos hoy se encontraba aún a años vista, en el futuro. Así que mojé un algodón en el aceite y me lo fumé en una pipa. Bastante malo pero, para aquel tiempo, era algo novedoso y potente.

No tardamos en descubrir que fumar dabs en papel de aluminio con una cerilla y una pajita (podría decirse que era la época pre-Bic!) daba un efecto completamente distinto. Se vaporizaban los cannabinoides como en el moderno dabbing. Sí! (Nunca fuméis nada sobre papel de aluminio, aunque lo calentéis antes con una llama. Los estudios sobre adictos a drogas duras que consumen con papel de aluminio han demostrado muchos efectos adversos derivados de esta práctica. Creo que el Parkinson es uno de ellos).

Justo tras esto, conseguí un hachís afgano muy potente y lo hice de nuevo. Aceite de hachís. El primero que probé y del que tuve constancia. Mucha gente de la Bahía alucinó, y pronto la contracultura tenía un nuevo juguete.

El primer producto que apareció poco después fue un aceite mexicano mezclado con polvo de yerba. Eran unas dos partes de aceite por una de maría y venía en viales de un gramo con una pequeña pipa de una sola calada. Se llamaba ??The One? y pudo conseguirse en San Francisco y Marin durante algunos meses.

Otros aceites pronto entraron en el mercado así como fabricantes de parafernalia para el fumador que ofrecían pipas de cristal para aceite que lo vaporizaban. Durante los primeros tres tiros funcionaba tan bien como el papel de aluminio, pero luego había que limpiarlas entre caladas o la tos era tan fuerte que resulta increíble que a nadie le estallara un pulmón sobre la mesa del café. Tres hurras por la tecnología y los modernos vaporizadores.

La isomerización del CBD en THC

El Centro Médico de la Universidad de California San Francisco se encuentra en una colina a una milla al suroeste de Haight-Ashbury. Disponía de una buena biblioteca médica y, en aquellos tiempos pre-internet, las bibliotecas técnicas eran la única fuente de conocimiento. Allí me encontraba a finales de los 60, probablemente en el 68 o 69, leyendo sobre los experimentos del Dr. Roger Adams en 1947 (el año en que nací) cuando me topé con un experimento que realizó en el que se utilizaban extractos de una gran pieza de hachís confiscada. El hachís contenía bastante más cannabidiol o CBD que THC, y el experimento se trataba de la isomerización con ácido sulfúrico, que convertía el CBD en THC.

El resultado del experimento mostró que el contenido en THC se había multiplicado por seis gracias al proceso de isomerización. Me leí el experimento varias veces con gran excitación y reprimiéndome por no gritar “Eureka!” en la biblioteca, pues me di cuenta que había descubierto algo que, al menos en ese caso, incrementaba en seis veces el THC contenido en una cantidad finita de cannabis.

Isomerización

A nivel químico, el CBD puede ser transformado en THC fácilmente

Pasé los siguientes seis meses trabajando y probando las variedades de cannabis que San Francisco pudiera ofrecer, y averigüé que la mayor parte de hierba mexicana y de hachís asiático disponibles en aquel entonces contenían cantidades considerables de CBD, lo que se traducía en un incremento dramático en la potencia tras la isomerización.

La hierba comercial que se vendía en formato de ladrillos prensados de kilo, llamada “Regular Mexican” y que podía conseguirse en Haight Street por 80$ la onza, incrementaba su potencia mucho más que la superyerba mexicana sin prensar que se vendía a 250$ la onza, hierba que había recibido los cuidados y atenciones de los cultivadores…incluso aunque la mitad del peso fueran semillas. Sin embargo, cuando una variedad de “superyerba” reaccionaba favorablemente a la isomerización, los resultados eran sencillamente impresionantes.

Habíamos oído hablar de un material legendario que fumaban los propios productores mexicanos, que no contenía semillas y al que llamaban “sinsemilla”, un término mágico que muchos habían escuchado mucho antes de experimentarlo de una u otra forma.

La publicación de Cannabis Alchemy

Conocí después a un chico llamado Djanandruman Baba, quien publicaba panfletos contraculturales que vendía a través de las head shops. Su alias era “Mary Jane Superweed” y tenía libros como el Supergrass Grower’s Guide (Guía de cultivo de superyerba), el Drug Manufacture for Fun and Profit (Manufactura de drogas por diversión y provecho) y algunos títulos más. Le pregunté una vez cuántos libros había vendido en total, y me contestó que unos 200.000. Me llevó como diez segundos decidir que debía escribir un libro sobre mis investigaciones.

Hubo otro factor en aquel momento que me hizo considerar seriamente cambiar mi entonces situación de químico underground y convertirme en escritor y editor. Un viejo amigo de investigación había sido asesinado a tiros por los federales en su laboratorio de Humboldt. Se le considera la primera víctima de la Guerra contra la Droga, y su historia ocupó las portadas de Rolling Stone durante varios ejemplares.

Lo que me llevó definitivamente a escribir Cannabis Alchemy fue una explosión en el laboratorio que me llevó a pasar varios meses en el hospital. Un amigo estaba destilando éter de petróleo cuando aproximadamente un litro se mezcló en el aire. Yo dormía en la habitación de al lado y entré en el laboratorio tras despertar con sus gritos. Entré en la habitación y, de repente…BOOOOOOM!!! Las ventanas frontales y posteriores de la gran vivienda victoriana explotaron y las puertas quedaron cerradas, totalmente atrancadas. Yo me encontraba en el epicentro así que no hubo conmoción, pero quedé frito. Atravesé las llamas y retiré un depósito de 5 galones de éter de petróleo. Suerte que lo hice, de lo contrario Haight Ashbury podría haber quedado arrasado.

Portada de Cannabis Alchemy de D. Gold

Portada de Cannabis Alchemy de D. Gold, publicado por primera vez en 1972

Redacté las medidas de seguridad para extracciones mencionadas en el libro durante mi estancia de meses en el hospital. Los métodos descritos se diseñaron para garantizar la máxima seguridad posible para el operario. No quería que nadie pasara por lo que yo había pasado.

Así que escribí el libro y fundé una compañía editorial. La primera edición se tituló Cannabis Alchemy – The art of modern hashmaking: Preparation of extremely potent cannabis products (Alchimia del cannabis – El arte de las modernas extracciones: Preparación de productos de cannabis extremadamente potentes). Se publicó en 1972 y era el primer libro serio sobre ciencia del cannabis escrito desde el punto de vista de un consumidor.

Level Press empezó pues junto a varios amigos y pronto publicamos un serie de libros similares. Entre ellos la primera edición de Ed’s Marijuana Growers Guide (La guía de cultivo de Ed) así como una serie de libros tutoriales con High Times y varios títulos del Dr. Leary.

El aceite afgano de la Hermandad del Amor Eterno

Justo cuando el libro salió al mercado llegó una oleada de aceite afgano a San Francisco. Hecho en Afganistán a partir de charas fresco y purificado por destilación fraccionaria, este maravilloso producto era la preparación de cannabis más potente jamás fumada por alguien hasta la fecha, en mi opinión. Debía contener sobre un 80% de cannabinoides, pero no se parecía a los aceites de hoy en día. Tenía el efecto propio del THC que cabía esperar, aunque mantenía el terriblemente narcótico efecto del buen material afgano. Se vendía al menor a 50$ el gramo y cada céntimo gastado en esa delicia merecía la pena. Su sabor acre indicaba que probablemente había sido isomerizado, aunque no creo que fuera acetilado. Mucha gente atribuyó su importación a la Hermandad del Amor Eterno en Laguna Beach, un grupo de curtidos surferos.

Durante la siguiente década, podían encontrarse diversas extracciones en California. El Honey Oil (aceite) de la Hermandad marcaba el estándar, y muy pocos productos podían compararse a éste en intensidad y calidad.

La Hermandad del Amor Eterno

La Hermandad del Amor Eterno suministró grandes cantidades de cannabis y LSD

Un producto de finales de los 60 que me gustaba eran los paquetes de 20 porros pre-liados llamados Bay Area Bombers. Recibía el nombre de un equipo local de roller-derby y contenían varias clases de marihuana de calidad mezcladas con trocitos de hash, sumergidos después del liado en tintura y luego secados. Los porros con filtro se liaban a máquina, y los paquetes parecían tan profesionales como los de Marlboro. Los mayores consumidores eran los miembros del grupo Jefferson Airplane, quienes los fumaban a un ritmo casi tan alto como los trabajadores los liaban y empaquetaban. Los Bombers eran considerados por muchos como lo mejor que había para fumar en aquella época…al menos hasta que los Thai Sticks aparecieron en América (me enteré hace poco que en el Hash Museum de Ámsterdam podía verse un paquete en un expositor que quizá pueda verse aún hoy).

Comestibles ricos en cannabinoides y la Panama Red

Los comestibles de cannabis aparecieron por aquel entonces. Había gente haciendo barras de caramelo y galletas de mantequilla, así como alguna cápsula de aceite aquí y allá. Había también tinturas y pequeños frascos con bhang tradicional, elaborado tal y como se hace en Nepal.

Mi comestible favorito en aquella época temprana del Verano del Amor era un batido de leche que se convirtió en un ritual seguido por muchos. Una onza de hierba de calidad a veces mala a veces buena podía conseguirse por unos 10 dólares en Haight Street. La novia de un amigo trabajaba en una tienda de donuts cerca del extremo SO del Parque Golden Gate en Stanyan Street que era conocida por sus batidos. Le dábamos una onza tras retirar las semillas para que la pusiera en cada batido. Era muy potente, incluso para lo que Haight Ashbury estaba acostumbrado.

El precio del cannabis sufrió un gran cambio tras el verano de 1967. El producto mexicano prensado que costaba 80$ el kilo en 1966 subió a 100$ la libra, mientras que los cogollos mexicanos bien cultivados subieron a 250$ la libra, aunque la mitad de su peso fueran semillas.

Cogollos de Oaxacan, Colombia Gold y Panama Red

Cogollos de Oaxacan, Colombia Gold y Panama Red (Fuente: 420magazine)

Llegaban cargamentos de Panama Red una vez al año, ocasión en la que la ciudad parecía detenerse durante una o dos semanas. También contenía muchas semillas y costaba 250$ la libra en la calle. Mientras que la hierba panameña aparecía sólo una vez al año, de pronto San Francisco se inundó de hierba colombiana de muy buena calidad, con cogollos rojizos o dorados. Un tipo llamado Bruce Perlowin cuenta cómo organizó a gran parte de la flota pesquera de Bodega Bay para bajar a Colombia y traer el producto. Incluso adquirió un muelle justo al lado del puente Richmond-San Raphael para descargar los fardos en los camiones.

El éxito de los Thai Sticks y la marihuana sinsemilla

La hierba colombiana dominó la escena en San Francisco hasta que los primeros Thai Sticks aparecieron en el continente. Una onza de buena hierba colombiana se vendía por 50$. Una onza de Thai por 200$, estableciendo un nuevo pico histórico en el precio del cannabis. La tailandesa fue también la primera hierba sin semillas que muchos fumadores de San Francisco probaron. Marcó las bases para la futura aparición de la sinsemilla de Humboldt y Mendocino, que cambió el panorama cannábico en muchos aspectos.

La marihuana tailandesa es en gran parte responsable de la gran industria en el llamado Triángulo Esmeralda. Antes de su aparición había poca motivación por cultivar hierba dado que el material importado era muy barato. La gente incluso escribía canciones de rock sobre no cultivar marihuana. Las letras decían cosas como “Sabes que es bien conocido…no fumas hierba cultivada en casa“.

Cuando la hierba tailandesa marcó un nuevo tope en el mercado de 200$ la onza, pronto sucedió algo parecido con la Hawaiana y con la de los cultivadores en las montañas, quienes se dieron cuenta de que las semillas que habían guardado durante años podían producir un material de primera calidad si las trataban con cariño y buenos abonos. En cuanto la comunidad comprendió que una sola planta podía rendir 10.000$ o más, una nueva industria y estilo de vida emergieron en las colinas norteñas.

Los Thai Sticks se manufacturaban siguiendo una técnica muy concreta

Los Thai Sticks se manufacturaban siguiendo una técnica muy concreta

Recuerdo la primera vez que vi venderse cannabis a 50$ el octavo en el norte de Hollywood, en 1978. Aquel chico llamado Jack que tiene una super Sativa con su nombre y que es famoso por alabar los beneficios del cáñamo la tenía…

Extracciones de resina en seco y con agua

El hachís doméstico tradicional se creó en esta época. Describí el proceso de cribado en seco de glándulas de resina en Cannabis Alchemy, mientras que Ed hizo la primera mención al water hash en una de sus primeros libros, describiendo el Secreto de Sensi Sam*.

Sensi Sam fue el tipo que llevó su super colección de semillas Californianas a Holanda y las vendió a Neville por 1 dólar cada una. Neville fundó el primer banco de semillas e hizo una fortuna vendiendo la descendencia de esas genéticas de nuevo a América. De vuelta al Secreto de Sam: tritura algo de hierba resinosa y métela en un vaso con agua. El material vegetal flota, mientras que la resina se hunde. Voilá! Ice hash.

En 1977 diseñé y comercialicé una máquina llamada The Isomerizer. Hacía aceites, isomerizaba el CBD en THC, hacía concentrados de hash, etc. Monté una fábrica en El Segundo que produjo unas 1.000 unidades del Isomerizer original, a las que siguieron unas 20.000 de un modelo mejorado llamado Iso-2. Las vendía a través de la revista High Times, de head shops y de tiendas de discos. Los federales nos instaron a detener nuestra actividad tras dos años pues no nos cortábamos a la hora de decir para qué estaba destinada. Se patentó como The Isomerizer, una máquina para purificar e intensificar el cannabis, remover nicotina y alquitrán y producir perfumes, inciensos y aceites esenciales.

Anuncios de The Iso-2

Anuncios de The Iso-2

Las nuevas variedades híbridas de cannabis

No observé un desarrollo particularmente novedoso durante la década de los ochenta en lo que refiere a extracciones y química. Hubo grandes progresos en la vertiente del cultivo, pues se desarrollaron tanto nuevas variedades a partir de genéticas traídas de lugares exóticos como modernos equipos y técnicas de cultivo en interior.

La ciencia del cannabis dio un maravilloso giro en esa época cuando Sensi Sam llevó sus mejores variedades californianas a Holanda y las vendió a Neville, quien pronto fundó The Seed Bank. Vendía sus semillas a los EEUU a través de High Times para afrenta de los supervisores americanos. El gobierno holandés no tenía ley alguna contra las semillas, y nunca quiso cerrarle el negocio a Neville.

Una de las variedades de Neville, la Skunk #1, ganó la primera edición de la High Times Cannabis Cup en Ámsterdam, y el mundillo del cannabis pudo ver la primera estandarización de las mejores variedades disponibles en aquel momento, los ancestros de los miles de genéticas que forman el mercado de hoy.

Pronto, y tras el establecimiento de los primeros coffee shops en Ámsterdam y bancos de semillas holandeses (la competencia de Neville se presentó como The Super Sativa Seed Club), apareció en el mercado nueva tecnología para extracciones , la mayoría procedente de Ámsterdam. Distintos aparatos para tamizar la resina de los cogollos automáticamente fueron comercializados, así como equipación para hacer water hash.

Neville en la portada del catálogo de semillas de The Seed Bank

Neville en la portada del catálogo de semillas de The Seed Bank

La legalización del cannabis medicinal en California

El siguiente gran hito para la comunidad cannábica fue, en mi opinión, el establecimiento del primer Cannabis Buyers Club en San Francisco (alrededor de 1990) por parte de Dennis Peron. El Sida había sido descubierto una década antes y se estaba cebando con la comunidad gay de San Francisco. Los doctores no tenían idea alguna de cómo tratar la enfermedad, pues ninguno de los fármacos anti-Sida que hoy conocemos se había descubierto o desarrollado aún.

El fin para muchos pacientes llegaba en el ala del Sida para enfermos avanzados del Hospital General de San Francisco. Cuando se recibía a un nuevo paciente en el ala los doctores sabían que su cama estaría vacía en pocos meses; las personas en ese estadio de la enfermedad morían como moscas.

De repente, los doctores quedaron perplejos. Los pacientes no morían cuando era esperado, y algunos de los más avanzados incluso empezaron a comer de nuevo, aumentando su peso y pudiendo así caminar por los pabellones.

Tras una intensa investigación, los doctores dieron al fin con qué había cambiado. Una amable anciana de Marin County llamada “Brownie” Mary Rathbun había estado llevando a los pacientes sus potentes pastelillos de cannabis durante un tiempo, algo que ellos habían decidido ocultar a los doctores. Sólo cuando se les presionó para que dijeran qué había cambiado lo confesaron a sus doctores.

Los doctores acudieron estupefactos ante los mandatarios de la ciudad, quienes buscaban desesperadamente un remedio contra la epidemia. Los doctores sugirieron a los supervisores que aprobaran una ley que permitiera a los enfermos de Sida utilizar cannabis bajo prescripción médica. Dennis Peron se ofreció a vender la hierba a los enfermos con derecho a consumirla.

"Brownie" Mary Jane Rathbun

“Brownie” Mary Jane Rathbun, la anciana que suministró pastelillos de cannabis a enfermos terminales hospitalizados

Y esos fueron los humildes inicios del cannabis medicinal en California, pues todavía faltaban unos años para que la Propuesta 215 autorizara el cannabis a todos los pacientes a lo largo del estado. Durante esos años se abrieron 4 o 5 dispensarios en San Francisco, Marin y Oakland.

El club de Dennis se conviertió en punto de reunión del movimiento. Dennis utilizaba un edificio comercial de 5 plantas en Market Street. Pronto el edificio estuvo lleno. Recepción en la primera planta, oficinas en el entresuelo y las plantas superiores dedicadas al cultivo, venta y consumo.

California tenía a un capullo como gobernador entonces, Pete Wilson (a quien sus colegas llamaban Six Pack Pedro**). Su fiscal general era aún peor, un chapuzas conservador llamado Dan Lungren.

Wilson y Lungren llevaron a cabo redadas en el Cannabis Buyers Club varias veces. Vistieron de militares a unos matones para que degradaran a enfermos terminales en silla de ruedas. Verdaderamente desagradable.

Dennis se inventó una nueva manera de que Lungren dejara de acosarlo a la menor ocasión. Lungren se presentaba a gobernador, así que Dennis decidió presentarse también él y montó una campaña que se llevó el 3% del total de votos en California. A Lungren se le hacía difícil acosar a su rival político, por lo que tuvo que dejar de hacerlo.

Dennis no ganó, pero afortunadamente tampoco lo hizo Lungren. Dennis, no obstante, nos brindó una de nuestras grandes victorias en esas elecciones. ?l fue la fuerza impulsora y el organizador de la Propuesta 215, que legalizó la marihuana medicinal para todo paciente con recomendación de un doctor en 1996. Dennis reabrió el Cannabis Buyers Club el 2 de Enero. En esta ocasión, se ofrecía membresía a cualquiera con una nota de un doctor. Yo estaba en la cola aquel día, fue una ocasión memorable.

Jack Herer (izda) con Dennis Peron (dcha)

Jack Herer (izda) con Dennis Peron (dcha)

Nuevos productos y formas de aceite de cannabis

Durante el siguiente año empezaron a aparecer diversos extractos en los dispensarios. El ambiente casi legal permitía que la tecnología avanzase. Las extracciones de butano (BHO) hicieron su aparición en esos tiempos.

Junto a unos amigos abrí el primer dispensario legal en San Francisco desde la ratificación de la Propuesta 215. Se llamaba Dharma Producers Group y se encontraba en el viejo edificio Warfield, en la Sexta con Market.

Tuve ocasión de analizar una preparación que llamábamos Dharmanol. Era una isomerización de delta-8-THC que dimos a muchos pacientes seriamente enfermos para que probasen, principalmente de Sida y VIH. Los resultados fueron muy prometedores. Nadie reportó un efecto particularmente psicoactivo, pero fueron muchos los que alabaron sus propiedades para aliviar el dolor. Me encantaría ver un buen análisis del delta 8 como tratamiento para el dolor.

Tras algo más de un año de servicio a los pacientes, fuimos demandados por los federales y nuestro dispensario cerrado. Casi me alegré con el cambio, pues podía retirarme de la rutina diaria de llevar el dispensario y dedicarme a abastecer a Dennis y a seguir con ocasionales investigaciones.

A medida que nuevos dispensarios abrían sus puertas en San Francisco, más y más productos aparecían en sus mostradores. El aceite estaba disponible de nuevo, ahora hecho a partir de moderno material de Humboldt. Estaba bien, hecho con butano por un chico llamado The King of Hash Oil, pero no creo que pudiera compararse con el original afgano hecho por la Hermandad 25 años antes.

La marihuana medicinal despegó realmente con la llegada del nuevo milenio. Más y más tipos distintos de extractos, comestibles y tinturas aparecían en el mercado, y pronto hubo tal número de dispensarios en California que la gente empezó a formar empresas para vender productos de cannabis a la creciente red de establecimientos.

Una de las primeras “marcas” en entrar en escena fue una gama de chucherías llamada Tainted. Estaban empaquetados de manera profesional, eran potentes y estaban disponibles en muchos dispensarios californianos. La repercusión que tuvieron llamó la atención de los federales, por lo que el dueño fue pronto encarcelado.

El desarrollo de la cultura del dab

Los extractos de butano empezaron a proliferar en ese momento. El primer preparado que vi se llamaba earwax (cera de oreja). Era potente y divertido de fumar, y el hecho de ser semi-sólido en lugar de aceitoso lo hacía algo muy novedoso.

Los Shiva Crystals

Los Shiva Crystals

Tras el earwax pronto conocimos los Shiva Crystals, el budder y el shatter. Los procesos, por supuesto, permanecían en secreto hasta que la sed de fama virtual de alguien podía con su deseo de respetar dicho secreto. Esto suele llevar cosa de un mes, y por supuesto siempre cabrea a alguien! Siempre he preferido mucho antes el libre intercambio de información aquí en el Blog de Skunk Pharm.

Junto a los nuevos productos, vimos también una increíble evolución en la tecnología para fumar. Cuando conocí el shatter me presentaron a uno de los tipos que abastecían a los dispensarios locales con un buen producto. Cuando viajaba, siempre lo hacía con un duro maletín de tamaño mediano ahí donde fuera. ?ste contenía un gran bong de cristal, un soplete, varias herramientas de dentista, etc. Me contó que para conseguir la calada perfecta de shatter se necesitaba todo ese equipo. Por suerte, la tecnología del dabbing ha recorrido un gran trecho, y hoy podemos encontrar pequeños bubblers con clavos de titanio y unidades eléctricas que lo calientan y que ofrecen la calidad perfecta sin tanta parafernalia.

En 2001 me trasladé a Florida durante algunos años para un proyecto de acuicultura. Fue un cambio interesante. El ambiente en California parecía de plena legalización, con cientos de nuevos productos y variedades. En Florida, en cambio, era totalmente ilegal, por lo que pronto me vi comprando por octavos al camello local. Menuda regresión!

Fue fantástico volver a California. Regresé justo cuando el Harborside Health Center, el hoy mayor dispensario del mundo, abría sus puertas. Di el cursillo D. Gold Sunday Afternoon Grow Class durante muchos años…con otros tantos sabáticos para atender otros proyectos. Si bien es un amigo el que da las clases a día de hoy, todavía las programo y doy alguna de vez en cuando.

El Harborside es el mayor centro dispensario de cannabis del mundo

El Harborside es el mayor centro dispensario de cannabis del mundo

El descubrimiento de la acción de los cannabinoides contra el cáncer

A mi regreso a California, mi mujer y yo comenzamos a abastecer de aceites y comestibles a diversos dispensarios sin provecho económico alguno. Si bien yo estaba al corriente del trabajo de Rick Simpson – no sin cierto escepticismo, debo admitir – no conocía aún la investigación realizada en España sobre la aplicación directa del cannabis como medicina anti-tumoral. Conocía sus maravillosas propiedades como paliativo, pero no sabía de nadie que estuviera estudiando la marihuana como forma directa anti-cancerígena, y con prometedores resultados además.

Un día un familiar de Florida apareció en nuestra puerta. Había recibido quimioterapia y radiación un par de veces para tratar un linfoma no Hodgkin. La enfermedad volvió y los doctores le dijeron que en caso de no recibir otra tanda moriría pronto. Escogió la segunda opción.

Parecía un muerto en vida, su piel amarilla, sus ojos hundidos, estaba hecho polvo. No sabíamos exactamente qué hacer, así que nos pusimos a estudiar a Simpson. ?l decía que con un gramo de aceite al día el cáncer suele remitir, por lo que probamos y en pocos días su piel había pasado de amarilla a gris. Pronto recobró su dinámico aspecto y, tras 5 semanas fue a que analizaran su cáncer en el hospital Alta Bates, en Berkeley. Nadie pudo encontrar rastros de cáncer. Como podéis imaginar, quedamos alucinados con este descubrimiento. Los primeros días nos costó bastante asimilar la información, aunque luego nos sumergimos en la investigación con renovado entusiasmo.

Durante el año posterior a estos hechos escribimos el libro Cannabis Chemotherapy – The Art and Science of Treating and Preventing Cancer with Concentrated Marijuana Medicine (Quimioterapia cannábica – El arte y ciencia de tratar y prevenir el cáncer con concentrados de marihuana). La materia central del libro es señalar y explicar los estudios publicados más importantes de manera que un no-científico pueda entenderlos.

También empezamos a abastecer a varios dispensarios con aceites y cápsulas hechos con plantas enteras. Pasamos nuestro libro a formato CD y lo incluimos con cada gramo de medicina. Miles de copias circularon. (El libro puede adquirirse como descarga gratuita en cannabischemo.info).

Extracciones con la planta entera y efecto séquito

Formulamos nuestra empresa como un centro de cuidados y hospicio sin ánimo de lucro. Nuestro lema era simple y describe mucho del trabajo que hacíamos en aquella época: Suministrábamos cannabis medicinal sin coste a cualquier paciente de cáncer californiano autorizado que nos lo pidiera y no pudiera sufragar el coste de sus medicamentos.

Utilizando el Iso-2

Utilizando el Iso-2

Mi técnica de extracción estaba orientada hacia otro objetivo durante ese periodo. En lugar de intentar hacer el aceite más puro y potente posible, con el más alto contenido en cannabinoides, nos dimos cuenta de que los extractos hechos con plantas enteras ?? con todas las substancias presentes en la planta – eran más ricos en propiedades terapéuticas que los extractos refinados. A esto se le ha llamado ??efecto séquito? y demuestra que los 421 compuestos de la planta (creo que la liaron y contaron uno dos veces) parecen trabajar conjuntamente para ofrecer un mejor remedio. Esto fue confirmado por el Dr. Lester Grinspoon, quien estudió en Harvard y tomaba muestras de nuestras cápsulas regularmente, concluyendo que había ??algo diferente? en ellas.

Nuestro centro de cuidados y hospicio operó durante unos 5 años, en los que tratamos a muchos pacientes de cáncer y otras enfermedades graves. Lamentablemente tuvimos que cerrar el mismo año en que el estado de California prohibió la elaboración de extractos con solventes volátiles.

La seguridad en las extracciones de marihuana

Es fácil comprender por qué el estado dio ese paso. Demasiados Bhotards*** estaban saltando por los aires, incendiando viviendas y provocando incendios forestales en el Triángulo Esmeralda. El problema con las extracciones de butano es que cualquier idiota puede comprarse unos tubos de PVC en una ferretería, unas latas de gas para recargar mecheros y rápidamente llenar su sótano de butano…que estallará tan pronto se encienda la caldera del agua.

Creo que el 90% del problema reside en el hecho que uno puede hacer una extracción relativamente eficiente con el método abierto. Si todos los que usan butano de esta forma lo hicieran en el exterior, sin nada que encerrara el gas y sin fuente de ignición alguna cerca, no habría explosiones de butano.

O, si todo el mundo usara equipos seguros y protocolos de laboratorio, tampoco habría problemas. Me parece que el mayor problema es llegar a desarrollar un sentido de confianza y familiaridad con el proceso…sencillamente porque no hubo ninguna explosión las primeras veces. Uno se confía, se relaja, y pronto algún error sucede cuando todo está listo para el desastre…y ya tenemos desastre. Sé de un chico que se confió demasiado con un aparato de extracción de CO2. Retiró una válvula antes de liberar la presión de 2000 libras, y se destrozó la mano.

Skunk Pharm Research

Skunk Pharm Research

Aprecio de veras las inspecciones de seguridad que Skunk Pharm realiza en todo el nuevo equipamiento, así como la mención a cualquier precaución para el público. Estoy en contra de casi cualquier forma de regulación por parte del gobierno, pero asegurarse que los equipos son seguros antes de ponerlos a la venta me parece genial se mire como se mire.

He estado trabajando mucho últimamente en extracciones con etanol. Demasiados aficionados están friéndose a ellos y a su entorno con butano, y la gente que se gasta 5 pavos en equipo no creo que se moleste en purgar bien sus extractos. Hace poco ha habido una explosión en Humboldt causada por dos extractores industriales de butano operados aparentemente por un par de fumados sin calificación alguna.

He estado desarrollando una máquina segura, barata y fácil de utilizar que puede funcionar con vodka como material de inicio y produce aceites cristalinos que, en mi humilde opinión, compiten con muchos de los concentrados que he visto hechos con butano e incluso CO2. La máquina está diseñada para extraer cualquier tipo de comida o planta, y pronto aparecerá en el mercado como tal.

Y todo esto nos lleva a día de hoy. Desde muy poco después de haber empezado, Skunk Pharm ha sido, en mi opinión, el líder en cualquier forma de ciencia del cannabis. Continuo jugando con nuevas técnicas y equipos (me está empezando a gustar la destilación fraccionaria) pero de ningún modo al nivel del trabajo que Graywolf y Joe desempeñan hoy. Estos chicos son la NASA o JPL de las extracciones de cannabis en este momento, y agradezco de corazón la oportunidad de contribuir de la mejor manera que puedo.

Como he dicho antes, lo que más me gusta de Skunk Pharm es su blog. La libre circulación de información en dos sentidos, de manera que cualquiera pueda aportar su grano de arena, es la herramienta que creo que permitirá a la ciencia del cannabis a progresar al mejor ritmo posible. Todos debemos estar agradecidos por disponer de tan maravilloso recurso.”

D. Gold

*El texto original cita a “Sensi Sam”, aunque los alias más conocidos de este popular personaje son “Sadhu Sam” o “Sam Skunkman” (N. del T.)
**Probablemente en referencia a los packs de seis latas de cerveza (N. del T.)
***Juego de palabras entre ??BHO? y ??retard?, retrasado (N. del T.)

31 enero 2017 | Historia y cannabis
2 Comments


2 comentarios en “Historia de las extracciones de cannabis por D. Gold

  1. MSVCP140

    🙂 OK !

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *