Cannabis en Afganistán

Afghanistán, situado en el interior de Asia central, encajado entre las estribaciones occidentales del Hindu Kush y los desiertos de Irán, es uno de los países con mayor tradición en el cultivo de cannabis y, más especialmente, en la elaboración de hachís. Puesto que se cree que el cannabis se habría originado en las laderas de la cordillera del Himalaya (la mayor del mundo) hace miles de años, resulta obvio pensar que éste fue uno de los primeros territorios donde se cultivó de manera controlada esta planta, aunque aún a día de hoy existe algo de confusión respecto a qué tipo de variedades se han cultivado tradicionalmente en esta zona, así como respecto a la “aparición” del genotipo afgano, o dicho de otro modo, de lo que hoy entendemos por variedades afganas.

Lo que sí está claro es que Afganistán es una de las cunas del cannabis y sobre todo del hachís, con una tradición que hoy representa la que probablemente sería la más longeva del mundo en cuanto a la elaboración de este derivado. Además, y según la UNODC, este país se ha convertido durante los últimos años en el mayor productor mundial de este concentrado de resina, superando a Marruecos y viendo cómo el cultivo de cannabis va desplazando paulatinamente al de otro cultivo tradicional en la zona de la Media Luna Dorada, el de opio.

El cannabis se cultiva en muchos valles de Afganistán

El cannabis se cultiva en muchos valles de Afganistán

Nikolai Vavilov y el cannabis en Afganistán

Mucho de lo que conocemos sobre la evolución del cannabis en esta zona se lo debemos al botánico y genetista ruso Nikolai Vavilov, quien dirigió el Instituto Soviético de Investigación en Botánica Aplicada y Nuevos Cultivos entre 1920 y 1940. Fue él quien, durante esa época, reportó la variedad afgnana de cannabis, de hojas con foliolos anchos y estructura más compacta. De hecho, gracias a sus viajes por todo el territorio hizo dos divisiones de esta variedad, la sub-variedad afgánica y la kafiristanica, ambas englobadas en lo que hoy llamamos Cannabis Indica.

Según diversos investigadores, el Cannabis Indica habría permanecido confinado entre los escarpados valles del Hindu Kush hasta bien entrada la mitad del siglo XX, por lo que la mayor parte del cannabis cultivado en el propio Afganistán y los países colindantes era de variedades Sativa. El auge en la producción de hachís durante los años 60 y 70 propició un uso mucho más extendido de las variedades Indica del Hindu Kush en territorio afgano y pakistaní, pues el rendimiento era muy superior en comparación. Así, pronto pudieron observarse también híbridos Indica/Sativa, muchas veces a causa de polinizaciones accidentales entre campos relativamente cercanos.

El eminente botánico y genetista ruso Nikolai Vavilov

El eminente botánico y genetista ruso Nikolai Vavilov

Hachís en Afganistán

Durante siglos, el hachís producido en Afganistán y Turkestán (hoy Uzbekistán) fue considerado el mejor del mundo. A lo largo del s. XVI, dos factores hicieron que la producción de este producto se disparara en Asia y Oriente Medio: la llegada del tabaco y la aparición de modernas técnicas de cribado de resina en seco. Así, por un lado la demanda de hachís aumentó drásticamente a nivel mundial, mientras que por otro lado los avances en los métodos de procesado permitían cubrir esa creciente demanda. Especial notoriedad adquirieron las zonas productoras del Turkestán de Bukhara y Samarcanda, con un producto de tal delicadeza que muchos de los usuarios finales en India (el mayor mercado en esa época) consideraban el mejor jamás visto.

Tras una serie de invasiones rusas, a partir de 1860 mucha de la población de estas dos zonas se desplazó al sur, hacia la zona norte de Afganistán, o hacia el este, al área de Yarkand. Ello propició un auge en el cultivo de cannabis y producción de hachís en esta zona del territorio afgano, donde los locales pronto aprendieron las técnicas de los maestros del Turkestán, que muy probablemente trajeran consigo semillas de cannabis de las genéticas que cultivaban en sus zonas de origen. Se estima que entre 80.000 y 90.000 kilos de hachís eran exportados a la India cada año de manera legal a finales del s.XIX, casi todo proveniente de Afganistán o Yarkand, en el Turkestán chino.

Afganistán es el mayor productor mundial de hachís

Afganistán es el mayor productor mundial de hachís

Durante la década de 1930, se produjo otra oleada de immigrantes desde el Turkestán ruso hacia Afganistán. La demanda era mayor que nunca, por lo que pronto el cultivo de cannabis se expandió al sur del país, a lo largo de las fronteras con Pakistán al este y con Irán al oeste. Tras la prohibición de cultivar cannabis por parte del gobierno chino a mediados de esa década, los productores de Yarkand sufrieron las consecuencias y se disminuyó su producción, por lo que el mercado asiático quedaba prácticamente en manos de los productores afganos de hachís cribado y de los artesanos nepalíes y del norte de la India, que continuaban elaborando charas (o hachís elaborado frotando flores frescas).

A lo largo de los años 60, ya en pleno Hippie Hashish Trail, el mejor hachís que podía conseguirse en Asia (con el permiso de las famosas Temple Balls nepalíes) provenía de las zonas afganas de Mazar-i-Sharif y de Balk, ambas al norte del país. Sin embargo, en 1973 los gobiernos afgano y nepalí decidieron prohibir el cannabis, por lo que la situación dió un vuelco especialmente en Afganistán. Hacia el 1980, cuando en este país empezaban a verse de nuevo vastos cultivos de cannabis en exterior, estalló la guerra con Rusia, con lo que muchos productores y cultivos (y con ellos, sus genéticas) migraron hacia la zona fronteriza con Pakistán. Así, durante los años siguientes gran parte del hachís comercial exportado provenía de Pakistán, que cogió el relevo en cuanto a producción masiva de resina cribada.

Las rutas de exportación a menudo son las mismas para hachís y opio

Las rutas de exportación a menudo son las mismas para hachís y opio

Tras el derrocamiento del régimen talibán, a partir del año 2001 Afganistán vuelve paulatinamente a la cabeza como principal productor mundial de hachís y opio, que en muchas ocasiones comparten las mismas rutas de contrabando. Este liderazgo permanece a día de hoy; según datos de la UNODC, Afganistán produjo en 2010 entre 1.500 y 3.500 toneladas de hachís, con una superficie total estimada de hasta 24.000 hectáreas. Estos datos contrastan con los del segundo mayor productor mundial, Marruecos, que con cerca de 45.000 hectáreas cultivadas habría producido unos 40 kg/ha por los 145 kg/ha que consiguen los maestros afganos. No en vano, se cree que no existe otra cultura viva con mayor tradición en la elaboración de este concentrado de resina.

Producción y uso de cannabis en Afganistán

Como ya hemos visto, la mayor parte del cannabis cultivado en este país se destina a la producción de hachís. Tradicionalmente, este hachís afgano se obtiene a partir de cribar la resina de las plantas secas a través de tamices de diversas medidas. El producto obtenido suele llamarse “garda” y es clasificado según la calidad conseguida. El método de prensado tradicional es a mano, moldeando la resina con los dedos y las palmas de las manos (en ocasiones también con los pies), y en muchas ocasiones aplicando calor para facilitar la tarea.

La producción de opio disminuye mientras la de hachís aumenta

La producción de opio disminuye mientras la de hachís aumenta

Las oscuras piezas de resina prensada suelen adquirir distintas formas y pueden venir marcadas con los sellos de cada productor, aunque no siempre es así. Muchos afganos consumen su hachís mezclado con tabaco, aunque tradicionalmente se utilizaban hookahs, narguiles o shishas, es decir, pipas de agua con un pequeño depósito lleno de agua por el que pasa el humo antes de ser inhalado, de manera que éste se purifica y se enfría.

Con el paso de los años, los cultivos de cannabis destinados a la producción de hachís aumentan sin cesar en Afganistán, un producto que está desplazando a la producción de opio a partir de la adormidera por su mejor rendimiento y la facilidad de su procesado. No en vano, y como ya sabemos, Afganistán posee la más antigua cultura de elaboración de hachís, siendo además el principal productor mundial a día de hoy. Esperamos que este particular rasgo de la cultura afgana no caiga jamás en el olvido!

Saludos!

30 octubre 2018 | Novedades del grow Alchimia
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