Diferencias entre fumar, vaporizar e ingerir cannabis

Antes de empezar a hablar de las diferentes formas de consumo, cabe mencionar que todas ellas tienen algo en común: el calentamiento del cannabis. Durante este proceso, por medio del calor y las altas temperaturas, tiene lugar la descarboxilación de los cannabinoides para convertirse en compuestos farmacológicamente activos.

La descarboxilación es una reacción química en la que un grupo carboxilo (-COOH) se elimina de un compuesto en forma de dióxido de carbono (CO2). Este proceso activa los cannabinoides de la planta, que se encuentran en su forma ácida, como el THCA y el CBDA, y los transforma en los cannabinoides que conocemos, como THC y CBD.

Cabe destacar que la descarboxilación del cannabis es necesaria para disfrutar, por ejemplo, de los efectos psicoactivos del cannabis, pues el THC en su forma ácida (THCA) no produce la psicoactividad que se asocia a la marihuana. Por ello, aunque se consuma ingerido, se aconseja aplicar calor al cannabis previamente (cocinándolo de alguna manera) para activar sus componentes.

Diferencias entre fumar, vaporizar e ingerir cannabis

Para poder entender las diferencias fundamentales entre estos tres métodos de consumo, hay que tener en cuenta cómo se calienta el cannabis y cómo se metaboliza en nuestro cuerpo en cada uno de ellos:

  • Fumar cannabis: cuando se consume cannabis de esta forma, la materia alcanza la temperatura de combustión y se inhala mediante el humo producido, siguiendo el mismo proceso de inhalación que el tabaco. Los efectos psicoactivos pueden empezar a producirse 30 segundos después de su inhalación o en pocos minutos; y su efecto dura entre 1 y 3,5 horas.
  • Vaporizar cannabis: en este caso la marihuana no llega a entrar en combustión, es decir, no se quema y no se produce humo. Lo que sucede es que la hierba se calienta con la vaporización a una temperatura determinada y este calor activa sus componentes, que se liberan en una nube de vapor. Dado que también se trata de un método de consumo a través de la inhalación, su velocidad de acción es igual de rápida que con la combustión.
  • Ingerir cannabis: con este método los componentes de la planta se metabolizan a través del hígado, por lo que tarda más en hacer efecto que cuando se inhala. Productos como las galletas, los brownies u otros comestibles con cannabis pueden tardar entre 30 minutos y 2 horas en provocar efectos psicoactivos. Sin embargo, cuando estos llegan lo hacen de forma contundente y con una duración mayor, de entre 5 y 8 horas.

Ahora que tenemos claras las principales diferencias entre estos modos de consumo, analicemos una a una cuál puede ser la mejor opción para consumir marihuana y la que presenta menos riesgos.

Cuando se fuma marihuana, el THC y otras sustancias químicas de la planta pasan de los pulmones al torrente sanguíneo, que rápidamente los transporta a través del cuerpo y hasta el cerebro
Cuando se fuma marihuana, el THC y otras sustancias químicas de la planta pasan de los pulmones al torrente sanguíneo, que rápidamente los transporta a través del cuerpo y hasta el cerebro

¿Fumar cannabis es el peor modo de consumir marihuana?

La combustión del cannabis produce muchas de las toxinas que se encuentran en el humo del tabaco, así lo afirma una investigación publicada en 2018, que describe, entre otras, las siguientes sustancias cancerígenas:

  • Acetaldehído y formaldehído.
  • Nitrosaminas.
  • Fenoles.
  • Hidrocarburos.
  • Amoníaco.
  • Monóxido de carbono.

Aunque, al contrario que en el tabaco, todavía no hay evidencias de que fumar cannabis provoque cáncer de pulmón (debido principalmente a que no se han realizado estudios al respecto), la presencia de estas sustancias en el humo del cannabis podría dañar el epitelio respiratorio. Por ello, fumar marihuana sí está asociado a la inflamación de las vías aéreas en algunos casos, lo que convertiría este formato en el menos deseable para los consumidores que quieran reducir riesgos.

Cannabis vaporizado, ¿una buena alternativa?

La vaporización ha ganado popularidad en la última década, tanto que en 2014 la palabra inglesa “vape” fue nombrada palabra del año por el Diccionario de Oxford. Vaporizar cannabis puede reducir los efectos negativos asociados a la inhalación del humo del cannabis y evitar los componentes carcinógenos que son producto de la combustión.

Además, en cuanto a los beneficios que no conciernen a la salud, sino a una mejor experiencia de consumo, algunos estudios indican que el cannabis vaporizado tiene un mejor sabor que el humo del cannabis y que resulta un método más discreto.

Si bien el primer aspecto es algo muy relativo y no todos los usuarios coinciden (hay quien prefiere la combustión precisamente por el sabor y el aroma), el segundo es un hecho indudable y puede contribuir a que algunos se sientan más cómodos a la hora de consumir cannabis sin llamar la atención, utilizando vaporizadores portátiles similares a los cigarrillos electrónicos.

Sin embargo, todavía son muchas las incógnitas que rodean los efectos del vapeo para la salud a largo plazo; por ello, es necesario realizar una mayor investigación para decidir si este tipo de consumo no tiene efectos en los pulmones a pesar de tener menor presencia de sustancias tóxicas.

Al igual que cuando fumamos, al vaporizar también usamos los pulmones para absorber los cannabinoides, aunque la vaporización provoca muchos menos efectos secundarios dañinos
Al igual que cuando fumamos, al vaporizar también usamos los pulmones para absorber los cannabinoides, aunque la vaporización provoca muchos menos efectos secundarios dañinos

El cannabis vaporizado tiene mayores efectos psicoactivos

Un estudio publicado en 2018 en la revista JAMA Network concluyó que los efectos psicoactivos son mayores cuando se vaporiza cannabis que al fumarlo, por lo que se trata de un sistema más eficiente para el consumo de cannabis. El estudio comparó los efectos psicoactivos entre fumadores y vapeadores de marihuana, así como sus niveles en sangre de THC. Ambos factores fueron notablemente mayores en los consumidores que habían elegido vaporizar marihuana, aunque la dosis era exactamente la misma que la del grupo fumador de cannabis.

Se cree que la causa radica en el proceso de combustión del cannabis fumado, que haría descomponer parte del THC del cigarrillo a causa de la alta temperatura. Por este motivo, el estudio remarca la importancia de adaptar la dosis de THC a los productos de cannabis cuando se trata de un producto para vaporizar.

Las preocupaciones sobre los posibles efectos en la salud del humo de la marihuana van en aumento, ya que se sabe que contiene algunos de los mismos productos de combustión tóxicos que se encuentran en el humo del tabaco.

Las ventajas e inconvenientes del cannabis ingerido

La forma en que se metaboliza la marihuana a través del estómago es distinta a cuando se inhala, por lo que sus efectos difieren de los otros métodos. Cuando el THC llega al hígado, este lo convierte en una molécula distinta, el 11-hidroxi-THC (11-OH-THC). Este producto o metabolito es muy activo y atraviesa fácilmente las membranas que separan el torrente sanguíneo del tejido cerebral, de ahí su intenso efecto psicoactivo; además de que tiene una mayor afinidad por los receptores CB1 del sistema endocannabinoide que las moléculas de THC inhaladas.

Esta ruta de metabolización hace que el efecto psicoactivo tarde más en llegar y sus efectos sean mayores que el cannabis inhalado, por lo que medir la dosis en el cannabis ingerido es mucho más difícil que cuando se fuma o se vaporiza hasta alcanzar el estado deseado. Este inconveniente hace que ingerir cannabis, a pesar de evitar posibles daños en los pulmones, también conlleve sus riesgos, pues algunos usuarios inexpertos pueden llegar a consumir una dosis demasiado elevada que les lleve a una mala experiencia.

Un método para esquivar el proceso digestivo es ingerir el cannabis oralmente de forma sublingual, ya que permite un mayor control de la dosificación y sus efectos duran menos tiempo
Un método para esquivar el proceso digestivo es ingerir el cannabis oralmente de forma sublingual, ya que permite un mayor control de la dosificación y sus efectos duran menos tiempo

Té de cannabis, una forma de consumo interesante

Para aquellos que quieran evitar los riesgos del consumo inhalado, pero la ingestión de cannabis les parezca algo atrevida, el té de cannabis podría ser una alternativa. Al menos así lo parece según un estudio holandés que analizó los componentes que se encuentran en el té de cannabis que se vende legalmente en las farmacias holandesas.

El estudio descubrió que el té de cannabis podría tener una potencia limitada. Esto se debería, por un lado, a que solo una parte del THCA se convierte en THC mediante la ebullición y, por otra, a que el THCA (la forma ácida del THC que no provoca efectos psicoactivos) tiene mayor solubilidad en agua que el THC. Como resultado, el té contenía también la forma inactiva del cannabinoide, por lo que tendría menor potencia psicoactiva que otras formas de consumo más eficaces en esta conversión de THCA a THC.

Además, esta forma ácida del cannabinoide, el THCA, ha mostrado tener capacidad para modular el sistema inmunitario, por lo que se le atribuyen propiedades terapéuticas. Por estos motivos, el estudio señaló este modo de consumo como un vehículo de administración de cannabis interesante.

Maneras de consumir marihuana

A continuación os explicamos las maneras de consumir marihuana por vía oral (inhalada, ingerida y sublingual) y transdérmica. Para un correcto consumo es muy importante seguir correctamente los pasos de germinación, cultivo, cosecha, secado y manicurado dado que a partir de ahí, si todo se ha hecho correctamente, estamos preparados para consumirla de la manera que creamos más adecuada.

Consumo responsable para una mejor experiencia

Como dijo Paracelso, médico y alquimista suizo: “Todas las sustancias son venenosas… La dosis diferencia un remedio de un veneno”. Aunque está claro que algunas sustancias, como los cancerígenos, necesitan una dosis mucho más pequeña para hacer daño. Por ello, quien quiera disminuir riesgos de una manera responsable haría bien en evitar el humo del cannabis y optar por vaporizarlo o ingerirlo.

Sin embargo, ninguna de las formas de administración de esta planta, como el hecho mismo de consumirla, está exenta de riesgos. Esto nos lleva a pensar que un consumo consciente del cannabis y un buen conocimiento de nuestro cuerpo reducirán los posibles riesgos que hemos descrito para poder disfrutar de lo mejor de esta planta.

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Referencias:

  • Cannabis tea revisited: A systematic evaluation of the cannabinoid composition of cannabis tea. Arno Hazekamp, Krishna Bastola, Hassan Rashidi, Johan Bender, Rob Verpoortea
  • Cannabis Use, Lung Cancer, and Related Issues. James Jett, Emily Stone, Graham Warren, Michael Cummings.
  • Vaping cannabis (marijuana): parallel concerns to e-cigs? Alan J. Budney, James D. Sargent, Dustin C. Lee.
  • Acute Effects of Smoked and Vaporized Cannabis in Healthy Adults Who Infrequently Use Cannabis. Tory R. Spindle, Edward J. Cone, Nicolas J. Schlienz

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