El hachís marroquí, orígenes y evolución

Origen del hachís marroquí

Aunque el hachís marroquí es considerado por muchos europeos como un producto tradicional con una larga historia, lo cierto es que la cultura del hachís en Marruecos es relativamente reciente, incluso joven si la comparamos con los países donde la producción de este derivado del cannabis es verdaderamente ancestral. En efecto, mientras que la producción de hachís en determinadas zonas de Oriente Medio o Asia Central se remonta a siglos atrás, ésta no se asentó en el norte de África hasta la segunda mitad del siglo XX, cuando los viajeros procedentes del Hippy Hashish Trail importaron a Marruecos la técnica del cribado o tamizado de tricomas en seco, de la que afganos y libaneses eran auténticos maestros.

Estos viajeros, muchos de ellos americanos, viajaban a los principales países productores de cannabis, hachís, opio y otras drogas y disfrutaban de la libertad que en aquella época se gozaba en esta parte del mundo. Líbano, Turquía, Afganistán, Pakistán, India – y Cachemira – o Nepal eran paradas obligadas en esta ruta. Los occidentales, muchos de ellos establecidos en estos países de manera más o menos definitiva, aprendieron entonces las técnicas ancestrales y, gracias a sus medios, pudieron aplicar nuevos métodos de procesado a nivel industrial. Algunos de ellos visitaron entonces Marruecos y enseñaron a los locales cómo se elaboraba hachís a partir del cannabis y cómo se preparaba para su exportación.

Distintas piezas de hachís marroquí

Distintas piezas de hachís marroquí

Si bien la introducción del cannabis en Marruecos puede datar de varios siglos atrás – probablemente durante las invasiones árabes del Magreb entre los siglos VII y XV – en este país no se producía hachís antes de la llegada de estos viajeros occidentales procedentes de Asia y Oriente, que se produjo a partir de los años 60. Antes de este momento, en Marruecos se fumaba principalmente kief (también llamado kif, kifi, etc.), un preparado en el que se mezclaba tabaco (u otras hierbas secas) con cannabis picado y que solía fumarse en unas largas pipas llamadas sebsi. Podía encontrarse también hachís en pequeñas cantidades, aunque normalmente importado de países como Líbano y, en menor medida, Algeria.

Siendo el clima y las variedades de cannabis cultivadas en Marruecos mucho más parecidos a los de Líbano o Afganistán, resulta lógico que se adoptaran las técnicas de estas zonas (cribado en seco) y no las de otras – mucho más húmedas – como Nepal o Cachemira, donde principalmente se elaboraba charas (hachís hecho a base de frotar las plantas vivas con las palmas de las manos). La mayor parte de cultivos se trasladaron a la conocida zona montañosa del Rif, en el noreste del país, donde los agricultores y productores podían desempeñar su trabajo sin demasiadas molestias por parte de las autoridades. Los locales fueron también iniciados en los entresijos de la producción y exportación del producto a gran escala, por lo que Marruecos pronto se convirtió en la principal fuente del hachís consumido en Europa, disputándose con Afganistán el papel de mayor productor mundial durante las últimas décadas.

Marruecos

Las condiciones para el cultivo de cannabis en Marruecos son muy duras en gran parte del país

Técnica tradicional del hachís marroquí

El fenotipo tradicionalmente cultivado en Marruecos mostraba por regla general plantas de altura media y pobre desarrollo lateral, que concentraban la producción en el tallo principal. Las condiciones de cultivo eran con frecuencia pobres, con suelos poco fértiles, mucho calor y escasos riegos. La mayor parte de las plantas destinadas a la producción de hachís estaban completamente polinizadas, con un alto ratio de plantas hermafroditas (monoicas) en los cultivos. A menudo se secaban las plantas a pleno sol (una agresiva técnica de secado que aún hoy utilizan muchos productores) y no se limpiaban antes del cribado, resultando normalmente en un producto de mediocre calidad con gran cantidad de contaminantes.

Hachís marroquí

Hachís marroquí

Una vez secas, se preparaban unos recipientes abiertos por arriba a los que se sujetaba una tela/tamiz a modo de cubierta, sobre la que se depositaban las plantas. Se envolvía todo en una gran bolsa de plástico que no dejase escapar la resina y se procedía a azotar las plantas con varas para desprender las glándulas de resina. Éstas pasaban a través del tamiz y quedaban depositadas en el fondo del recipiente. No tardaron en aprender que si trituraban el material seco antes de azotarlo el rendimiento era sensiblemente superior, así que muchos productores adoptaron este método, más agresivo aún que el anterior y con el que la resina queda más contaminada todavía.

El material resultante era entonces trabajado a mano (en el caso de las mejores calidades) o metido en envoltorios de celofán, pesado (normalmente 250g por bolsa) y prensado con ayuda de una prensa industrial (en caso necesario, y cuando la resina contiene ya una gran cantidad de contaminante, se calienta ésta antes del prensado para facilitar que forme una pieza compacta tras aplicarle una presión de varias toneladas). En otras ocasiones se prensa el hachís en forma de pequeñas piezas ovoides (conocidas popularmente como bellotas, huevas, etc.) para facilitar el contrabando de éstas mediante su ingestión y posterior expulsión ya en la zona de destino. Otra veces – normalmente con productos de calidad superior – las piezas tiene formas dispares, que se adaptan al método de camuflaje utilizado en cada ocasión para su contrabando.

El hachís de buena calidad presenta pocos contaminantes

El hachís de buena calidad presenta pocos contaminantes

Las mejores calidades solían reservarse para el consumo de los locales, mientras que desde el Rif se exportaban decenas de toneladas de hachís comercial (de calidad media a lo sumo) principalmente hacia el norte, a Europa, utilizando en muchas ocasiones España como puerta de entrada, también diversos puertos de Algeria. Los principales consumidores del producto marroquí han sido tradicionalmente España y Holanda, aunque podía – y puede – encontrarse en un gran número de países, tanto dentro como fuera de Europa. A medida que uno se dirige hacia el Este el hachís marroquí pierde importancia en favor del producto elaborado en otros países productores como Líbano, Afganistán, Nepal o India.

El hachís marroquí hoy

Podríamos decir que la producción de hachís en Marruecos ha sufrido dos revoluciones a partir del cambio de milenio. La primera, observada por la UNODC, se refiere al total de hachís producido y hectáreas totales cultivadas. Pasados pocos años desde la aparición de las semillas feminizadas, éstas podían ya encontrarse en los campos del Rif. El mejor aprovechamiento de los cultivos (plantas hembras con mayor producción de resina) hizo que la cantidad anual de hachís producido aumentara, pese a que la superficie total de cultivos destinados al cannabis decrecía año tras año.

Marruecos Atlas

En las zonas montañosas se depende en gran medida del deshielo para irrigar los cultivos

Los mayores beneficios permitieron a los productores mejorar sus cultivos con pozos, sistemas de regadío y fertilizantes para cannabis, aunque la técnica utilizada seguía siendo la misma que en las últimas décadas. La implementación de nuevos sistemas de extracción de resina, secado y prensado tardarían aún unos años en llegar, coincidiendo con el auge de las asociaciones de usuarios de cannabis en España.

Por otra parte, la situación actual en España también ha tenido un gran impacto en las técnicas de cultivo y elaboración de concentrados de cannabis en Marruecos. Con la aparición de los clubs y asociaciones de consumidores, el productor marroquí ha adoptado métodos más modernos para poder satisfacer la creciente demanda de un producto de mejor calidad que el exportado hasta hace poco tiempo. Cada vez más, se cultivan exclusivamente híbridos feminizados, desde clásicos como Black Domina, Amnesia Haze o Critical Mass hasta variedades de la nueva escuela como Nicole Kush o Barbara Bud.

Cultivo de cannabis en Marruecos

Cultivo de cannabis en Marruecos (Fuente: Reddit)

Las técnicas empleadas hoy en Marruecos son muchas y variadas: cribado en seco (de la forma tradicional o usando tamices de calidad importados), con agua y hielo, rosin, aceite, y quizá la novedad más apreciada en España, el cribado de la planta en fresco o fresh sift. Resulta claro que la producción de hachís en Marruecos, que había permanecido prácticamente inalterada durante sus primeras décadas de existencia, ha vivido una verdadera revolución en los últimos 15 años aproximadamente, con nuevas variedades y técnicas que no han hecho sino incrementar la calidad media del hachís comercial proveniente de este bello país.

Buenos humos!

30 marzo 2017 | Historia y cannabis
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